Y si mañana, me quedara sin trabajo???
Esta es una pregunta que aunque no nos guste, todos deberíamos hacernos de vez en cuando aunque nos encontremos trabajando en un puesto/empresa estable sin mayores problemas de continuidad.
Especialmente a los 50 años, es una pregunta que provoca más inquietud que sentimiento de oportunidad. La inercia nos lleva a pensar en hacer listas de contactos, de empresas del sector, de puestos en empresas similares…
Pero realmente, esta pregunta pretende remover y confirmar que te encuentras haciendo lo que quieres hacer y donde quieres estar.
Quizás sea el momento de buscar nuevas fórmulas, de reinventarte, después de 25 años trabajando, tienes más criterio que cuando empezaste (“ya no te casas con cualquiera”).
O quizás antes de todo este trabajo de prospección, deberíamos empezar haciendo un análisis de nuestro perfil: de lo que pone en nuestro cv y de lo que no pone.
Y por qué no, empezar a describir nuestro puesto ideal en base a nuestros objetivos y luego ya pensaremos que puesto se adapta mejor a nosotros.
Las empresas definen sus objetivos y en base a ellos, describen los puestos, las funciones y las tareas que deben realizarse para conseguirlos y en tercer lugar, buscan a la persona que mejor lo desempeñe.
La pregunta pretende hacernos conscientes del papel de poder que tenemos sobre nuestras vidas y que muchas veces no ejercemos o preferimos buscar excusas para eludir nuestra mayor responsabilidad, la que tenemos con nosotros mismos.uuu
Nuestros 3 ejes nos ayudarán en esta reflexión:
• MENTE/SABER: ¿Qué se? ¿Qué conocimientos tengo?
• CUERPO/HACER: ¿Qué hago bien? ¿Qué habilidades o competencias tengo y practico?
• EMOCION/QUERER: ¿Qué me hace sentir bien?¿Qué me da satisfacción cuando lo realizo?
Lo siguiente será aceptar que quizás los trabajos que hemos realizado no han cumplido todos los criterios que habíamos fijado.
Después tendremos que pisar la realidad, el contexto en el que vivimos, nuestra situación familiar y las cargas económicas. Hay veces que nuestro “ideal” no se cumple al 100%, por eso se llama objetivo. Pero nuestra dirección ya ha sido marcada y nuestro pensamiento empezará a sincronizarse para remar en dicha dirección. Buscaremos opciones temporales, etapas previas, pero nuestra emoción, nuestro querer estará en movimiento porque la satisfacción se encuentra en el objetivo que nos moviliza e ilusiona. El resultado es el final de nuestro objetivo.
Comentarios
Publicar un comentario