Hace tres años y medio morí.


Hace tres años y medio, morí. Vi la luz al final del túnel y sentí un miedo atroz. Me veía en un túnel oscuro, en el que miles de imágenes corrían por mi mente a gran velocidad, el túnel era muy largo pensaba que no había salida y además mi cuerpo se sentía dolorido, encogido y como empujado a gran velocidad hacia otro lugar....y de repente vi una luz, una luz que cada vez se hacía más intensa, más caliente y acogedora: estaba naciendo. Nací con 48 años a una nueva vida pero como un recién nacido. Desprovista de experiencias positivas y de emocionales sanas pero con la ilusión y ganas de descubrir un mundo que no había vivido.
El proceso fue muy doloroso, tanto que no se si fui valiente o tan miedosa como para correr desesperada huyendo de mi monstruo.
Todavía miro atrás de vez en cuando, por si aparece mi monstruo por detrás. Todavía tengo que olvidar y nacer limpieza de recuerdos como los recién nacidos.
Mi deseo es vivir otros 48 años, al menos. Me lo debe. Mi vida ahora es mía, ya no la deciden otros.  La libertad es algo más que no estar en una cárcel. Es un derecho y una responsabilidad con nosotros mismos para hacer todo lo que esté en nuestras manos para vivir, vivir. Vivir no es estar vivo. Vivir es impregnarse de todo lo que está a nuestro alrededor y para que el proceso sea equilibrado, tu también debes aportar en ese proceso. Es un intercambio con la vida. Ella te da y tu la debes dar también. Debes devolver, aportar, regalar, compartir todo ese aprendizaje, vivencias y además, tu impronta personal. Todos tenemos una visión diferente que aportar.






Comentarios

  1. Me encanta lo que escribes es muy enriquecedor. Enhorabuena por tu aporte personal y emocional

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